Desde hace algunos años, los guatemaltecos han escuchado sobre los altos índices de contaminación que afectan al Lago de Amatitlán. Son muchos los factores que han contribuido a agravar la problemática, principalmente las aguas residuales y sin tratamiento que desembocan en él, las microalgas potencialmente tóxicas que han proliferado hasta saturar su superficie y el crecimiento de las comunidades aledañas, entre otros.
Claudia Romero es bióloga de formación, ecotoxicóloga, docente e investigadora de la Universidad de San Carlos, actualmente desarrolla el proyecto: Paleoectoxicología, una herramienta para la reconstrucción del pasado reciente en el Lago de Amatitlán, Guatemala, co-financiado por la Dirección General de Investigación y el Instituto de Investigaciones Químicas y Biológicas de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia de la USAC.