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Viernes, 06 Marzo 2020 15:31

"Mientras no entendamos la relación directa entre ambiente y salud, vamos a seguir trayendo enfermedades" Destacado

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En 2019 Guatemala logró la eliminación del vector Rhodnius prolixus, transmisor de Chagas. En 2019 Guatemala logró la eliminación del vector Rhodnius prolixus, transmisor de Chagas. Fotografía: OPS Guatemala

Carlota Monroy, científica guatemalteca, primera mujer ganadora de la Medalla Nacional Ciencia y Tecnología, ha dedicado más de 30 años de su vida a la investigación de la enfermedad de Chagas, llamada así por el médico infectólogo brasileño, Carlos Chagas, quien identificó el parásito Trypanosoma cruzi, agente causante de la enfermedad.  En entrevista concedida a  Investigación para Todos, la científica explica la situación actual de Chagas en el país, los avances en la investigación y la estrecha relación entre la destrucción del ambiente y algunas enfermedades  como malaria, dengue y por supuesto, “la enfermedad de la pobreza”.

 IPT: ¿Cómo se originó la enfermedad de Chagas?

CM: La enfermedad de Chagas es transmitida por las heces fecales de las chinches vectoras que originalmente vivían en el bosque, pero se trasladaron a las viviendas y transmiten el parásito protozoo llamado Tripanosoma cruzi.  Los vectores de estos parásitos, son insectos hematófagos que se encuentran principalmente en la naturaleza, en zonas endémicas, rincones y grietas de viviendas precarias.

La forma de transmisión es principalmente a través de la chinche (85%), sin embargo, hay otras formas de transmisión: la congénita (de madre a hijo durante el embarazo), por vía oral, es decir, por contacto con alimentos contaminados con heces de la chinche, y casos menos frecuentes como transfusiones de sangre, donación de órganos de un donante contaminado o accidentes de laboratorio.  Para explicar el avance de la enfermedad debemos partir de que el ser humano destruyó el bosque, mató a los animales de los cuales se alimentaban las chinches por lo que estas, al no poder subsistir en los bosques, buscaron un ambiente parecido: nidos, hoyos en los árboles y viviendas muy precarias construidas con lodo y bajareque por ejemplo, y allí comenzaron su ciclo vital. 

IPT: ¿Cuáles son las consecuencias para las personas que la padecen?

 CM: El 30% de las personas que han sido infectadas llegan a padecer afecciones cardiacas severas, como agrandamiento del corazón, incapacidad cardiaca y otras afecciones.

IPT: ¿Por qué se le llama enfermedad de la pobreza?

Porque generalmente afecta a personas que llegan a vivir cerca de bosques o selvas, donde han construido casas muy precarias, de adobe, sin repello, sin ventanas, y esa obscuridad favorece a la chinche. Sin embargo, actualmente hay una tendencia de la chinche a invadir casas mejoradas.  

IPT: ¿Cuáles son las principales formas de control de vectores que ustedes han utilizado?

CM: Para nosotros un vector es un insecto hematófago, que transmite algún parásito.  Existen dos formas de control: el tradicional, que no es más que el uso de insecticida, el cual no da mayor resultado, pues el efecto de un insecticida no dura más de 3 o 4 meses, y además no afecta a los huevos del parásito, por lo cual, es cuestión de tiempo para que vuelvan a salir. Nosotros hemos optado por el control integral el cual incluye el manejo de factores de riesgo, de agentes causales: ¿Qué es lo que causa que las chinches invadan las casas? ¡Esa es la pregunta! Eso es lo que nosotros investigamos, y en base a esos factores de riesgo diseñamos nuevas alternativas de control. Nos especializamos en Chagas, pero conocemos de todas las técnicas integrales de control de vectores. Vale la pena decir que se han gastado millones y millones de dólares en malaria, por ejemplo, y seguimos con el mismo problema, debido a que no se usan formas integrales de control. 

IPT: ¿Cuál es la situación actual de la enfermedad en Guatemala?

CM: Ha mejorado increíblemente; es un orgullo decir que Guatemala ha sido el primer país de Centroamérica decretado por la Organización Mundial de la Salud libre de la transmisión de uno de los vectores (Rhodnius prolixus).  En 2008  fuimos acreditados por disminuir considerablemente la trasmisión por ese vector. En 2019 se nos certificó su eliminación. Esto quiere decir que bajamos en un 75% la transmisión activa.  Sin embargo, nos quedan los pacientes que ya estaban infectados, y paralelamente cuando eliminamos ese primer vector, el Triatoma dimidiata,  que es nuestro vector autóctono, se expandió, ocupó un nicho ecológico vacío.

Actualmente todavía tenemos un 20% de transmisión activa, pero el problema principal es el más de medio millón de personas que tienen Chagas y no han sido tratadas en el país.  Estamos trabajando en las zonas hiperendémicas en el oriente del país, tratando de mejorar el diagnóstico. El tratamiento de la enfermedad es muy duro, tiene una duración de 2 meses y causa muchos efectos secundarios y para el Ministerio de Salud es difícil dar seguimiento a estos pacientes.   Por esa razón, seguimos haciendo investigación con otras instituciones internacionales, queremos lograr reducir el tiempo, la dosis, así como los efectos secundarios del tratamiento.

Actualmente el primer lugar de transmisión activa la tiene Jutiapa, pero la mayor cantidad de personas infectadas están en Chiquimula, ya que allí era donde estaba el vector que fue eliminado. En Chiquimula existen alrededor de 300 mil pacientes que tienen que ser tratados.

IPT: ¿Es común que los pacientes abandonen el tratamiento?

CM: Sí, hay cierto grado de abandono.  La nutrición es un problema en nuestro país para dar tratamiento para la enfermedad de Chagas; como dijimos, es una enfermedad de la pobreza, por lo tanto, las personas que la padecen tienen mala nutrición y este tratamiento además les causa trastornos digestivos. Estamos trabajando con una escuela en Nueva York: Kids for world health, la cual envía comida que nosotros trasladamos a las familias que tienen pacientes chagásicos en tratamiento.  Incrementamos su nutrición con Incaparina, mosh, frijoles…y esto, al menos por dos meses les permite mejorar la aceptación del tratamiento.    

IPT: El tema de la construcción de las viviendas está muy relacionado al control de los vectores. ¿Cómo han unido esfuerzos para apoyar a las comunidades en este tema?

CM: Las viviendas más vulnerables son las que tienen suelo de tierra, techo de materiales vegetales como paja, paredes de adobe o bajareque con grietas. Hemos capacitado a las personas para hacer las mejoras en sus viviendas con materiales accesibles y a través del apoyo que recibimos de varias instituciones que han donado para las casas priorizadas: cemento, arena, tierra cernida, incluso ceniza.  Con asesoría de las facultades de Ingeniería y Arquitectura se han desarrollado varias técnicas efectivas con materiales locales; el principal material que se utiliza para esto es “selecto”, (ceniza volcánica), muy accesible, existe por todas partes en estas aldeas. Debemos mencionar también las alianzas con las municipalidades, quienes nos apoyan recolectando este material para las viviendas.

 Con una mezcla consistente se elabora un repello que puede ser aplicado incluso con la mano; nos enfocamos en quitar las grietas. Lo que se trata de evitar es que la chinche viva y duerma dentro de las casas.  El piso de tierra se sustituye por otro de cemento artesanal, que se fabrica con la mezcla de selecto y cal, y tiene una durabilidad de 20 años, recomendado y evaluado por la Facultad de Ingeniería. Tenemos que aprender a manejar incluso factores culturales, ya que a las personas les gusta mucho cuando se les coloca el piso porque eso les da “estatus”, sin embargo, nosotros sabemos que el 80% de las chinches viven en las paredes, así que no les hacemos el cambio del piso, hasta no arreglar las paredes.

La mejora de viviendas no solo reduce el riesgo de la enfermedad de Chagas, sino de otras como malaria, dengue o parásitos intestinales.  Un dato importante es que fundaciones como Visión Mundial en Jutiapa, ha mejorado más de 2 mil viviendas, utilizando la técnica desarrollada con la Facultad de Ingeniería, porque es mucho más barata y con materiales locales.

IPT: ¿Cuál es la relación de este tipo de enfermedades con el medio ambiente?

CM:  Tiene muchísimo que ver. En Jutiapa, que es primero en transmisión activa, por ejemplo, el problema radica en que seguimos destruyendo el bosque.  ¡No paramos! La gente continúa utilizando todos esos recursos naturales y no hay un plan nacional que permita la restauración del mismo bosque.  Y hablo de restauración del mismo bosque, porque de nada nos sirve que  ese bosque que fue destruido, lo “restauren” con  Casuarina o Eucalipto, porque esos árboles vienen de Australia y la chinche no conoce esos árboles. Lejos de ayudar, estos árboles sirven como barrera; en lugar de regresar al bosque, la chinche buscará las viviendas. Para el control de todas estas enfermedades debemos hacer conciencia en la gente en que hay una relación directa entre el  ambiente y la salud, si no logramos que la gente entienda eso, los insectos que deberían estar en el bosque van a venir a nuestras casas trayendo nuevos virus y enfermedades.

Petén por ejemplo, tiene unas chinches hermosas, (ríe) pero están en la selva y afectan actualmente a los animales del bosque que tienen sus propias defensas, pero si seguimos destruyendo la selva, en unos años Petén va a ser una zona chagásica. 

Cambios tan simples como sembrar árboles, traen un cambio de temperatura, de humedad, los insectos pueden volver a resguardarse en los árboles y no en las casas; cosas muy sencillas como ésta pueden hacer la diferencia.  

IPT: ¿Se erradicará completamente la Enfermedad de Chagas en nuestro país?

CM: Yo pienso que no. Esta es una enfermedad del bosque, y nosotros tenemos 9 o 10 especies de chinches que, si seguimos destruyendo el bosque, sin duda alguna van a venir a instalarse a las casas. Si se destruyen los bosques en Huehuetenango, o Petén, van a llegar a ser zonas chagásicas.  No vamos a erradicar la enfermedad de Chagas, ni la chinche al 100%, vamos a tener que aprender a vivir con ellas sin que nos afecten y eso solo será posible si entendemos finalmente que nuestra salud depende del cuidado que demos al medio ambiente.   

 

 La enfermedad de Chagas es transmitida principalmente por las heces fecales de chinches vectoras que anteriormente vivían en el bosque y se trasladaron a las viviendas. Fotografía: Milenio.

 

 

 

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Bárbara Argüello

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